NEUROCIENCIA Y SOFROLOGÍA

El estudio del sistema nervioso humano ha sido objeto de atención científica por lo esencial de su contenido. Se ha estudiado desde diferentes puntos de vista. Su estructura y morfología, desde perspectivas microscópica y macroscópica. Su funcionamiento normal y anormal. Su estructura molecular, funcionamiento químico y eléctrico, evolución y desarrollo, genética, farmacología, patología y estudio de imagen.

Todas y cada una de las perspectivas de tal estudio, se llevó a cabo por una disciplina científica determinada. En la actualidad existe una corriente científica que abarca todo el estudio, desarrollo e investigación del sistema nervioso humano desde un punto de vista global e interdisciplinario. Ésa disciplina es la NEUROCIENCIA.

Pero la neurociencia no se queda ahí. Trata de abordar el estudio neurológico desde otro ángulo añadido. Y esto es lo novedoso y, a mi juicio, científicamente revolucionario.

Tal abordaje pretende vincular el sistema nervioso humano, su funcionamiento y su actividad, con el comportamiento, el pensamiento y las emociones. Trata así de observar el cerebro, el sistema nervioso cuya unidad funcional es la Neurona desde una concepción neuropsicológica y  neurobiológica, necesaria para comprender el origen de las funciones nerviosas y su correspondencia biológica cerebral. O más aún, de dónde emana algo tan importante de definir como es la consciencia.

La NEUROCIENCIA ha aportado, por tanto un nuevo enfoque a la visión general del cerebro humano. Un enfoque no sólo patológico sino de plataforma donde se establecen nuestras actitudes, conductas y comportamientos. Donde radica la Consciencia. La base biológica de la consciencia, del pensamiento y las emociones humanas, tienen su ubicación en el cerebro humano.

El profesor Antonio Damasio,  neurólogo de la Universidad de Iowa y uno de los neurocientíficos actuales de vanguardia, establece esta vinculación entre la biología cerebral y las emociones humanas. Describe cómo el cerebro puede representar el cuerpo que habita, puede aprender y decidir, puede moverse y comunicarse y puede amar y tener esperanza.

En el Hospital Shadyside de la Universidad de  Pittsburg en EE.UU. el Dr. Servan-Schriber  explora cómo mejorar la depresión, ansiedad o el estrés, mediante la combinación de métodos que utilizan el cuerpo en lugar del lenguaje.

Investigadores de Yale y New Hampsire, definen el coeficiente emocional en función de cuatro parámetros: la aptitud para identificar las propias emociones, para comprender su desarrollo, para razonar sobre ellas y para regularlas.

El profesor Martin Seligman doctor en psicología de la Universidad de Pensilvania, con su teoría de la psicología positiva, asevera que la esencia de la felicidad tiene tres apartados: las emociones positivas, la motivación y el sentido de la vida.

El  Profesor Boris Cyrulnik Neuropsiquiatra de la Universidad de Toulon-Var en Francia, mantiene que la felicidad se puede entrenar, aprender y por lo tanto hacer algo por uno mismo y para uno mismo. El principio de acción es vital para desarrollar una capacidad de autocontrol emocional.

El Profesor Rodolfo Llinás de la Universidad de Nueva York, en varias ocasiones postulado para el premio Nobel, y uno de los fundadores de la Neurociencia, establece la importancia de la toma de consciencia del cuerpo, y propone una nueva manera de entendernos a nosotros mismos y nuestra interacción con la realidad.

El profesor Joseph Ledoux, dirige el Centro de Ciencia Neuronal de la Universidad de Nueva York donde estudia  las bases biológicas de las emociones y, a su vez, establece como objetivo primordial de sus investigaciones a la consciencia del SER.

El Profesor Kristof Koch, Neurocientífico y colaborador de Francis Crick en el Instituto Salk en La Joya, California, en su obra La Consciencia, describe los correlatos neuronales de la consciencia CNC como ubicación cerebral en la que establecer el funcionamiento y desarrollo de la consciencia HUMANA.

Todo lo aquí descrito son estudios, afirmaciones y teorías durante los últimos quince años. Son propuestas científicas que potencian la nueva corriente científica que es la NEUROCIENCIA. Pero todas estas descripciones, propuestas, ideas y conceptos con respecto a la vinculación entre el sistema nervioso, el pensamiento, la conducta, el comportamiento y las emociones, las lleva formulando, y también proponiendo, sosteniendo, describiendo, desarrollando, investigando y trabajando la Sofrología en España desde 1960.

Dichos objetivos son :

• La potenciación de las capacidades positivas de la consciencia humana.

• El entrenamiento del sistema límbico como coordinador de la emociones.

• El establecimiento de que, la anticipación de pensamientos, actitudes, conductas y comportamientos, pueden proporcionar a la consciencia la capacidad de poder afrontar de forma más adecuada situaciones futuras

• La posibilidad de utilizar los archivos de carácter positivo de la memoria, como estímulos para una adecuada motivación y esperanza vital.

• La capacidad de actuar desde, por y para uno mismo, como actitud positiva en la vida del  ser humano.

• Establecer la disposición de poder percibir el mundo exterior e interior de uno mismo con la mayor objetividad posible, haciéndose por tanto más consciente de si mismo y de la realidad a afrontar.

• La utilización del concepto esquema corporal, como herramienta para delimitar estrictamente el conocimiento de “lo-exterior” y “lo-interior” del ser humano.

Es alentador y muy gratificante, para quienes trabajamos en la sofrología del día a día, comprobar como el tiempo, la investigación, y en muchas ocasiones la disidencia del pensamiento único científico, da la razón a una propuesta científica que inició su andadura en los sesenta del pasado siglo, todo lo que ahora expone, mantiene y demuestra la NEUROCIENCIA. Investigadores neurocientíficos nada relacionados con la SOFROLOGÍA, pero coincidentes con las descriptiones que ésta adelantó.

Sólo cabe esperar y seguir trabajando para que la NEUROCIENCIA actual tome consciencia de “lo-sofrológico” como modesta precursora de sus conceptos neurocientíficos actuales, como así lo hizo la pediatría mundial octubre, 1974 al concederle al Dr. Mariano Espinosa, el Primer Premio y la Medalla de Oro del XIV Congreso Mundial de Pediaría, celebrado en la ciudad de Buenos Aires.

Dr. J. Alberto Gª Álvarez

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