SOFROLOGÍA Y ONCOLOGÍA

Es mucho lo que ofrece la Sofrología y poco lo que se conoce acerca de ella. En la actualidad existe una tendencia a prevenir, tratar y recomponer problemas, desajustes, alteraciones y en definitiva patologías orgánicas o funcionales, pero siempre referidas en la mayoría de los casos, al entorno somático. Y eso está bien. Es correcto. Legítimo y médicamente loable.

Pero a mi juicio, también en múltiples ocasiones, se desdeña la vertiente mental, cerebral, psíquica o emocional. Nunca han de separarse. Una depende y condiciona a la otra. Esto es bien sabido y aceptado. Por tanto por qué no mimarlas, cuidarlas y mejorarlas paralelamente.

La Sofrología es una propuesta científica creada en España y en el mas estricto ámbito de la Medicina, que investiga cómo potenciar las dimensiones positivas de las capacidades de la consciencia humana. En definitiva  estudia y trata el modo de  estimular la armonía y el equilibrio del ser humano, mejorando sus capacidades individuales, y utilizando la relajación como plataforma de trabajo.

Me atrevo a decir que el fin último de la Sofrología  es obtener una higiene mental  óptima para el ser humano, con las repercusiones positivas que ello conlleva.

Mediante el aprendizaje de unas técnicas y métodos específicos, se lleva a cabo una preparación y entrenamiento mental con el fin de lograr un equilibrio y armonía psíquica y emocional.

Las dimensiones en las que puede actuar la Sofrología son tres:

. Profiláctica, previniendo alteraciones  y desajustes  que pueden afectar en un futuro la calidad del estado psico-físico.

. Terapéutica, compensando y manejando activamente conflictos y patologías derivadas de alteraciones de la persona y la personalidad.

. Pedagógica, incrementando la posibilidad de aprendizaje en cualquier actividad que se afronte.

En definitiva, la metodología sofrológica persigue tres objetivos claves:

  • Refuerzo de la salud e higiene mental.
  • Educación y hábito sanitario saludable.
  • Proporcionar unas herramientas y estrategias para reducir, atenuar o neutralizar los componentes negativos de la existencia.

Todo ello desde una información científica de qué, como y por qué de cuanto se lleva a cabo, implicando al ser humano a ser protagonista de su entrenamiento.

Es científicamente pretencioso afirmar taxativamente la posible génesis psicosomática del cáncer. Pero también es cierto que destacados investigadores dirigen sus estudios hacia tal hecho. Los estados de ánimo deprimidos pueden ser caldo de cultivo para la aparición coincidente de determinados cánceres. El neuro-endocrinólogo Besser, mantiene que en algunos tipos de cáncer el cerebro produce una serie de sustancias químicas en contra de la enfermedad, que es entre otras actuaciones, “lo que la mantiene controlada durante años”.

Hay que afirmar que las terapias sofrológicas coadyuvan con otras terapias preferentes y directamente oncológicas, a remediar y equilibrar estados de descompensación acaecidos en el contexto de una patología neoplásica. Las alteraciones o conflictos psicológicos o de personalidad que pueden presentarse en el transcurso de una enfermedad oncológica (presunción, diagnóstico y tratamiento), sí pueden manejarse con éxito con las terapias sofrológicas específicas.

Va a aportar una ayuda para equilibrar las situaciones desestabilizadoras tanto físicas como psíquicas que suponen estas patologías.

La Sofrología proporciona una ayuda para los pacientes oncológicos y sus familiares, proporcionando un apoyo en el terreno emocional que a menudo se daña cuando aparecen estas enfermedades, tanto en pacientes directamente como en sus familiares indirectamente. Se trataría de reforzar la actitud ante la enfermedad, la disposición positiva y la capacidad de enfrentarse a la situación. El equilibrio emocional y la aceptación de la nueva situación son conceptos que la terapia sofrológica ayuda a estableces en los pacientes oncológicos ente el proceso que se ha presentado. El entorno familiar también queda resentido, y en ocasiones si éste falla, el paciente oncológico queda “solo” ante la realidad. Aquí es donde las técnicas y metodología sofrológica pueden ayudar al entorno familiar para aportar lo que el pariente cercano necesita, estabilidad emocional y equilibrio psico-físico.

      Dr. J. Alberto Gª Álvarez

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